Jesús es el camino para nuestra sanación y el perfeccionamiento de nuestra alma, Jesus es el camino a la vida eterna.

Lo que pasará al final de nuestra vida es un gran misterio, mas lo que esta revelado por Jesus es que él es el camino, la verdad y la vida. Entonces recibe a Jesús de tu corazón y conviértete en su discípulo para que así cuando llegue el día y la hora, puedas entrar en el Reino de Dios.

Deja que Jesús se encarne en ti para que su obra continúe. Dónde habita el espíritu de Cristo no habitara el mal.

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Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,38-44):

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron que hiciera algo por ella. Él, de pie a su lado, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles. Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando.
De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.» Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.
Al hacerse de día, salió a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando; dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese.
Pero él les dijo: «También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado.»
Y predicaba en las sinagogas de Judea.

Palabra del Señor.