Jesus nos enseña a llevar una vida llena de amor revelándonos que no son los sacrificios sino el amor lo que nos da la fuerza para caminar en este mundo terrenal. El amor nos da la fuerza para pasar las pruebas cuando estas aparezcan. Entonces vive y permanece en la frecuencia del amor y así estarás preparado para cuando llegue la prueba o el llamado a la vida eterna.

Ama, ámate y déjate amar.

Comparte lo que tienes, aunque sea poco; vive con alegría y da gracias a Dios.

Sobre todo, cuida tu corazón.

Recuerda: lo que sale de tu corazón es lo que regresa a ti. Vigila tus pensamientos, porque se convertirán en palabras; cuida tus palabras, porque se transformarán en acciones; y sé consciente siempre en tu actuar.

Trabaja para que tus pensamientos sean positivos y buenos, meditando sobre tus deseos y tu voluntad.

¿Tienes la voluntad de caminar en santidad? – Si la tienes, hazlo y que así sea.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,33-39):

En aquel tiempo, dijeron a Jesús los fariseos y los escribas: «Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber.»
Jesús les contestó: «¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lo lleven, y entonces ayunarán.»
Y añadió esta parábola: «Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque se estropea el nuevo, y la pieza no le pega al viejo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino nuevo revienta los odres, se derrama, y los odres se estropean. A vino nuevo, odres nuevos. Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: «Está bueno el añejo.»»

Palabra del Señor.