Hacer el bien siempre es lo correcto ante los ojos de Dios. Eso es lo que nos enseña Jesus con su ejemplo de vida.

Por eso antes de actuar, discierne entre lo que está bien lo que esta mal y elige siempre hacer el bien. Eso es amar a Dios.

Jesus nos revela que la bondad, la caridad y la misericordia están por encima de los preceptos.

Los preceptos deben ceder ante el amor, la misericordia y el bien de la persona.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,6-11):

Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía parálisis en el brazo derecho. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo.
Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico: «Levántate y ponte ahí en medio.» Él se levantó y se quedó en pie.
Jesús les dijo: «Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?»
Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre: «Extiende el brazo.»
Él lo hizo, y su brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús.

Palabra del Señor.