
¿Sientes que no hay paz en tu vida?
Atiende el llamado de Jesús. Comienza a caminar en la fe y tu vida empezará a transformarse.
Recuerda siempre que con Jesús todo estará bien. Solo tienes que confiar en Él.
Debes saber que este mundo está regido por leyes espirituales, y que el pecado trae consigo tribulaciones. Sin embargo, cuando vives en la fe, la vida se ordena y florece. Por eso, aprende sobre la fe a través de las enseñanzas de Jesús y vive conforme a lo que Él nos ha enseñado.
Llamados por nombre, enviados con luz
Jesús sube al monte y llama a los que Él quiere. No es un gesto al azar: en la altura se revela la voluntad del Creador, y en el llamado se despierta el alma. En la sabiduría de la cábala, subir al monte es elevar la conciencia, ascender desde la materia hacia la intención pura. Allí, donde el ruido del mundo se aquieta, el alma puede escuchar su verdadero nombre.
Ser llamado es más que ser elegido; es ser ordenado interiormente. Jesús no reúne multitudes, forma vasijas. Doce almas que aprenden primero a estar con Él, porque nadie puede ser enviado si antes no ha sido alineado. En términos de cábala, primero se rectifica el kli —el recipiente— para que pueda recibir la luz sin quebrarse. Sin presencia no hay envío, sin intimidad no hay misión.
La paz que tanto busca el corazón no nace de huir del mundo, sino de vivir conforme a las leyes espirituales que lo gobiernan. Cuando el alma camina fuera de ese orden, surge la tribulación; cuando se alinea, aparece el shalom, esa paz profunda que no depende de las circunstancias. El pecado no es solo una falta moral, es una desconexión de la fuente, una ruptura en el flujo de la luz.
Jesús enseña este misterio con su vida: quien confía en Dios se convierte en canal. La fe no es una idea, es una fuerza activa que reordena la realidad. En la cábala esto es tikkun: la restauración del alma y, a través de ella, del mundo. Cada enseñanza vivida, cada acto de amor consciente, repara una grieta invisible en la creación.
Por eso, aprender de Jesús es aprender a vivir en coherencia espiritual. Estar con Él es habitar la presencia; ser enviado por Él es irradiar esa presencia en lo cotidiano. Allí donde hay fe, la vida se endereza. Allí donde hay obediencia al amor, la luz encuentra camino. Y cuando la luz fluye, la paz deja de ser una promesa y se vuelve experiencia.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (3, 13-19):
En aquel tiempo, Jesús, mientras subía a la montaña, fue llamando a los que Él quiso, y ellos se acercaron a Él. A doce los eligió para que fueran sus compañeros, para enviarlos a predicar y darles poder para expulsar demonios.
Así formó el grupo de los Doce: Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro; Santiago, el de Zebedeo, y su hermano Juan, a quienes llamó Boanerges –es decir, *Hijos del Trueno–; Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, el de Alfeo, Tadeo, Simón el Zelote y Judas Iscariote, quien lo traicionó.
Palabra del Señor.
Reflexión: Responde al llamado de Jesús y encuentra la paz
En el evangelio de Marcos, vemos cómo Jesús llama a los que Él quiso, invitándolos a caminar junto a Él. Ese llamado no fue solo para los Doce apóstoles; hoy, Jesús sigue llamándonos a cada uno de nosotros a vivir en su compañía, con fe y esperanza.
¿Sientes que no tienes paz en tu vida? Esa sensación muchas veces surge cuando intentamos enfrentar las dificultades del mundo sin el apoyo de Dios. Vivimos en un mundo regido por leyes espirituales que no podemos ignorar: el pecado nos aleja de la paz y nos lleva a tribulaciones. Pero Jesús nos muestra que hay otro camino, un camino lleno de gracia y de propósito.
Cuando Jesús subió a la montaña y llamó a sus apóstoles, les dio una misión: estar con Él, aprender de Él y compartir su mensaje con el mundo. Esto nos recuerda que el primer paso hacia una vida mejor es responder al llamado de Jesús. Él nos invita a caminar en la fe, a confiar plenamente en Él, y nos asegura que, al hacerlo, todo estará bien.
La paz que Jesús nos ofrece no es la ausencia de problemas, sino la certeza de que Él está con nosotros en cada paso. Vivir de acuerdo con sus enseñanzas nos transforma y nos da el poder de enfrentar las dificultades con esperanza. Así como los apóstoles fueron enviados con autoridad para vencer el mal, tú también puedes superar los desafíos de tu vida si pones tu confianza en Él.
Hoy, Jesús te llama a ser su discípulo, a dejar atrás el temor y la inquietud para abrazar la paz que viene de caminar con Él. No necesitas ser perfecto para acercarte a Él; solo necesitas dar el primer paso de fe, sabiendo que Él te guiará, te transformará y te acompañará.
Responde a su llamado, aprende de sus enseñanzas y confía en que, con Jesús, todo estará bien. Él ya ha puesto sus ojos en ti, esperando que le digas: “Aquí estoy, Señor. Envíame”.
Tu pasión es genuinamente contagiosa y no te deja otra opción que sentirte entusiasmado con los temas cautivadores que exploras.
Gloria a ti señor Jesús 🙏 Amén 🙏