Jesús nos revela que el amor hace más ligero nuestro caminar terrenal y nos ayuda a cumplir con el mandato de Dios. Cuando vivimos en amor, entramos en sintonía con la creación, lo que permite que nuestra vida fluya de acuerdo con el plan divino.
Lo que debemos grabar en nuestra mente y en nuestro corazón es el amor por Dios, reconociendo que está presente en todo y en todos. También debemos recordar que existe una ley espiritual de “medida por medida”: lo que das es lo que recibes. Por eso, vive siempre en el amor.
Sé un precursor del amor de Jesús, siguiendo sus enseñanzas y llevándolo dentro de tu corazón. Así, tu vida será mejor mientras caminas en la fe.
Reflexión: ¿Te dejas llenar del amor de Jesús?
Amar: Camino, Verdad y Vida — Jesús a la luz de la cábala
En el evangelio según Mateo (22,34-40), Jesús resume toda la Ley en dos mandamientos: amar a Dios con todo el corazón y amar al prójimo como a uno mismo. Para la cábala, esta enseñanza revela la estructura espiritual que sostiene la creación.
El amor a Dios representa el pilar de Jesed (la bondad y misericordia), que fluye desde lo Alto como energía creadora. El amor al prójimo, en cambio, refleja la corrección del mundo (Tikkun Olam), porque cada acto de amor hacia otro ser humano despierta esa misma bondad en los mundos superiores y la devuelve multiplicada a la realidad.
Jesús nos muestra que las leyes espirituales no son abstractas ni lejanas: se manifiestan en lo cotidiano. La cábala enseña que el universo opera bajo la ley de “medida por medida” (midá kenegued midá), y Jesús lo confirma al enseñarnos que lo que sembramos en amor se convierte en la cosecha de nuestra vida.
Cuando Él dice que este es “el camino, la verdad y la vida”, está mostrando que la verdadera alineación con Dios ocurre cuando nuestras acciones reflejan Su luz. Amar a Dios y al prójimo no es solo un mandamiento, sino el principio que ordena toda la creación. Quien lo vive, entra en armonía con el plan divino y participa del fluir de la Vida Eterna.
El amor es el canal que nos conecta con la Fuente. Amar a Dios y amar al prójimo no son caminos distintos, sino la misma senda de luz que revela la verdad de nuestra existencia.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,34-40):
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo: «»Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.» Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»
Palabra del Señor.
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