Se nos ha mandado amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, y la forma de hacerlo es no juzgar el actuar de los demás para con nosotros, dejando todo en manos de Dios.

Amarse a uno mismo es comprender que todo lo que llega a nuestra vida es el reflejo de lo que hay en nuestro corazón. Por eso, recuerda: “La medida que uses, la usarán contigo.”

Jesús nos enseña el camino para vivir en santidad y cumplir con las leyes espirituales que rigen esta vida terrenal. Por eso, sigue a Jesús y vive el amor de Dios.

Recuerda: “La medida que uses, la usarán contigo.”

La Medida con la que Mides: Amor y Justicia en la Luz de la Cábala

En Lucas 6:27-38, Jesús nos da una de las enseñanzas más desafiantes y profundas del Evangelio:

“Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian. Bendigan a los que los maldicen, oren por los que los calumnian.” (Lucas 6:27-28)

Aquí, Jesús nos invita a vivir desde un nivel de conciencia superior, donde el amor no se basa en la reciprocidad humana, sino en la naturaleza divina. Amar a quienes nos aman es fácil, pero amar a quienes nos han herido requiere una conexión profunda con Dios.

Al final de este pasaje, Jesús nos deja una clave fundamental para comprender la justicia divina:

“No juzguen y no serán juzgados. No condenen y no serán condenados. Perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará; una medida buena, apretada, remecida y rebosante pondrán en su regazo, porque con la medida con que midan, serán medidos.” (Lucas 6:37-38)

La Sabiduría de la Cábala: La Ley de Causa y Efecto

Desde la perspectiva de la cábala, esta enseñanza está profundamente relacionada con la ley espiritual de causa y efecto (Midá Kenegued Midá), que significa “medida por medida”.

La cábala explica que todo lo que emitimos al mundo regresa a nosotros de manera multiplicada. Si damos amor, recibimos amor. Si juzgamos con dureza, seremos juzgados con dureza. Esta es una ley espiritual que rige el universo y que Jesús nos revela en este pasaje.

La Sefirá de Jesed (Misericordia) y la Sefirá de Guevurá (Juicio y Rigor) están en constante equilibrio en nuestra vida. Si somos rápidos en juzgar, despertamos en nosotros el atributo de Guevurá, que trae juicio sobre nosotros mismos. Pero si actuamos con Jesed, con misericordia y generosidad, despertamos esa misma energía en nuestra vida.

Amar a Nuestros Enemigos: Un Acto de Fe Elevada

La cábala nos enseña que cada persona que aparece en nuestra vida es parte de nuestro Tikkun (corrección espiritual). A veces, aquellos que nos hieren son instrumentos que Dios permite para que aprendamos una lección más elevada.

Jesús nos pide que respondamos con amor, con generosidad y con perdón, porque en realidad, al hacerlo, no solo liberamos al otro, sino que nos liberamos a nosotros mismos.

Vivir en la Medida del Amor

Cuando Jesús dice que con la medida que usemos, se nos medirá, nos recuerda que cada acción nuestra construye la realidad que experimentamos.

Si damos sin esperar recibir, confiando en la providencia de Dios, Él nos dará en abundancia, apretada y rebosante.

Si vivimos en la energía del juicio, atraeremos juicio. Pero si elegimos vivir desde la misericordia y el amor, atraeremos esa misma misericordia y amor en nuestra vida.

Hoy es un buen día para elegir la medida del amor.

Sigue a Jesús, vive en la luz y permite que tu corazón refleje la misericordia de Dios.


Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,27-38):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.»

Palabra del Señor.

Un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *