Jesús nos enseña el camino a la vida eterna, guiándonos a disminuir nuestro ego y a aceptar que todo lo que sucede es la voluntad de Dios.

Cuando aceptas cargar tu cruz, aprendes a disfrutar de esta vida terrenal con alegría, superando así las pruebas de fe.

Sigue adelante y, para todo aquello que te agobie, confía en Jesús y repite: «Jesús, yo confío en ti».

Cargar la Cruz y Disminuir el Ego: La Fe a la Luz de la Cábala

En Marcos 8:34–9:1, Jesús nos deja una enseñanza fundamental sobre el camino a la vida eterna:

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.” (Marcos 8:34)

Con estas palabras, Jesús nos invita a disminuir nuestro ego y a aceptar con amor la voluntad de Dios. No se trata de sufrir por sufrir, sino de reconocer que nuestro propósito va más allá de los deseos personales y que el verdadero gozo se encuentra en entregarnos al plan divino.

Desde la cábala, este concepto se relaciona con la corrección del alma (Tikkun HaNefesh). El ego, en hebreo “Yetzer Hará”, nos hace creer que el propósito de la vida es la comodidad y la gratificación inmediata, pero en realidad, venimos a este mundo para crecer espiritualmente, superar desafíos y refinar nuestra alma.

Cargar la Cruz y Transformar Nuestra Vida

Cuando Jesús habla de cargar nuestra cruz, nos invita a aceptar los desafíos de la vida con fe, sin quejas ni resistencia. La cábala nos enseña que cada prueba es una oportunidad de crecimiento, pues cada obstáculo nos permite conectar con la Luz de Dios de una manera más profunda.

Vivir en alegría durante las pruebas es señal de una fe madura. Cuando aprendemos a ver cada dificultad como parte del proceso divino, dejamos de sufrir y comenzamos a disfrutar verdaderamente la vida terrenal, sabiendo que todo es para bien.

El Verdadero Camino a la Vida Eterna

Jesús nos revela que la vida eterna no es solo una promesa futura, sino una realidad que comienza aquí y ahora. La cábala nos habla de la elevación del alma (Aliyat HaNeshama), que ocurre cuando vivimos alineados con los valores divinos.

Seguir a Jesús no es solo admirarlo, sino creerle, lo que significa vivir según sus enseñanzas. Cada vez que confiamos en Dios y repetimos con convicción «Jesús, yo confío en ti», fortalecemos nuestra conexión con Él y permitimos que su Luz transforme nuestra vida.

Confía y Avanza con Fe

Sigue adelante, no temas. Cada carga que llevas tiene un propósito mayor.

Disminuye tu ego, confía en la voluntad de Dios y encontrarás la verdadera alegría en el camino de la fe.

Que la Luz de Dios te guíe siempre.


Lectura del santo evangelio según san Marcos (8,34–9,1):

En aquel tiempo, Jesús llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará. Pues ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar uno para recobrarla? Quien se avergüence de mí y de mis palabras, en esta generación descreída y malvada, también el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando venga con la gloria de su Padre entre los santos ángeles.»
Y añadió: «Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto llegar el reino de Dios en toda su potencia.»

Palabra del Señor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *