Es de sabios enfocarse en purificar el corazón para sanar el alma, pues es lo único que llevas contigo para siempre.

Por eso, mira primero aquello que necesita ser purificado en tu corazón antes de que sea demasiado tarde.

Recuerda que esta vida es pasajera y que, al morir, no te llevas nada material. Solo permanecen los frutos de lo que has hecho, el amor que has entregado y los méritos de tu alma.

Trabaja en ti primero.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,39-42):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Hermano, déjame que te saque la mota del ojo», sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.»

Palabra del Señor.