Cuando tienes fe, eres bienaventurado, porque sobre ti permanece la gracia de Dios, guiándote en el camino que eliges.

Vive con alegría y gratitud por todo lo que te toca experimentar, pues cada vivencia hace parte del plan divino para la purificación de tu alma en el camino de regreso a la casa de Dios.

Recuerda que la meta es la vida eterna y que todo lo de este mundo es pasajero. Mantén presente que lo que sientes construye el como vives tu realidad, entonces elige alimentar buenos sentimientos para una vida de luz.

Siempre piensa que lo mejor esta por venir.

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,17.20-26):

En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: «Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis. ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacian vuestros padres con los falsos profetas.»
Palabra del Señor.

 

Vive con alegria

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