Sé tú mismo.
Sigue los instintos de tu alma, que conoce el camino de regreso a la casa de Dios, aun mientras habita este mundo y siembra alegría y sentimientos de amor.

Tu alma ha venido al mundo para cumplir una misión. Esa misión revela la esencia de quien eres. Por eso, sé tú mismo y vive sin preocuparte por lo que piensen los demás.

Vive feliz, porque eso es lo que quiere Dios.

Vive tu vida y no la vida de otros. Y cuando te cuestiones, piensa solo a quién deseas agradar, teniendo presente que lo único verdaderamente importante es agradar a Dios.

Ser fiel al alma, aun cuando no te comprendan

Hay momentos en la vida en los que el camino del alma no coincide con las expectativas del mundo. Cuando una persona comienza a vivir desde su verdad interior, muchos no la comprenden; incluso quienes están cerca pueden pensar que ha perdido el rumbo. Esto ya ocurría en tiempos de Jesús, cuando su manera de vivir y entregarse al llamado del Padre parecía, para algunos, una locura.

Desde la sabiduría de la cábala, el alma desciende a este mundo con un propósito preciso. No viene a imitar a otros ni a buscar aprobación externa, sino a cumplir su tikún, la corrección espiritual que solo ella puede realizar. Esa misión está inscrita en su esencia, y cuando el alma la reconoce, nace una fuerza interior que no depende del juicio ajeno.

La cábala enseña que el alma recuerda la Casa de la que proviene. Por eso, cuando una persona sigue los instintos profundos de su alma, camina en dirección al regreso, aun mientras vive en este mundo material. Esa fidelidad interior produce alegría, porque la alegría es señal de alineación con la Voluntad divina.

Vivir siendo uno mismo no es un acto de rebeldía, sino de obediencia espiritual. Es escuchar la voz silenciosa que proviene de lo alto y permitir que se exprese a través de la vida cotidiana. Cuando se vive así, la opinión de los demás pierde peso, porque el único deseo que permanece es agradar a Dios.

Agradar a Dios es vivir conforme a la verdad del alma. Y cuando el alma vive su misión, incluso en medio de la incomprensión, se manifiesta la paz, la libertad y la alegría que provienen del Creador.

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,20-21):

En aquel tiempo, Jesús llegó a casa con sus discípulos y de nuevo se juntó tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí.

Palabra del Señor.

 

Reflexionemos

¿Sigues los deseos de tu alma o permites que la presión social decida por ti?

¿Vives para agradar a los demás o para ser fiel a Dios, aun cuando no te comprendan?

¿Escuchas la voz silenciosa de tu interior o el ruido constante del mundo?

¿Te atreves a caminar el camino que Dios trazó para ti, aunque otros lo llamen locura?

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