Jesús nos enseña a vivir con fe y nos revela, a través de su palabra, el secreto de la fuerza del amor.

Sana tu corazón para que de él broten la bondad, la misericordia y el amor, y así vivas en el Reino de Dios, alejado de la maldad.

Si Dios te permite recorrer el camino que eliges, elige mejor el camino de la vida, elige vivir en alegría y amor: esfuérzate y mira toda situación con un buen ojo para que así tu vida sea mas llevadera, porque si tenemos que pasar varias pruebas en nuestra vida, la forma de pasar estas pruebas sea bajo las alas del amor.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,43-49):

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca. ¿Por qué me llamáis «Señor, Señor» y no hacéis lo que digo? El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó desplomándose.»

Palabra del Señor.

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