Jesús vino al mundo para mostrarnos el camino de regreso a la casa de Dios, enseñándonos que tenemos un alma y que lo verdaderamente importante es su salvación.

Dios quiere que volvamos a Él, y Jesús nos muestra el sendero hacia el Reino de los Cielos.

Por eso, si quieres ser feliz, escucha las palabras de Jesús, sigue el camino de la fe y vive en armonía y amor, alimentando cada día la esperanza a través de la oración. Así comenzarás a vivir el Reino de Dios desde ahora, en este mundo.

Si lo que buscas es la verdadera felicidad, sigue el camino de la fe siguiendo a Jesús.

Vive feliz y deja vivir.

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,18-21):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.
Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.
Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió».

Palabra del Señor.

El alma que camina con Dios

Jesús nos enseña que quien decide seguir la luz también deberá aprender a atravesar la oscuridad del mundo. Por eso dice: «Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros». Estas palabras no son una invitación al sufrimiento, sino una revelación espiritual: el alma que despierta comienza a caminar en dirección contraria al ego, y el ego del mundo siempre se resiste a la luz de Dios.

La cábala enseña que el ser humano vive muchas veces dormido entre ilusiones, creyendo que la felicidad nace de lo material, del orgullo o de la aprobación de los demás. Pero Jesús viene a romper ese velo y a recordarnos que nuestra verdadera esencia es espiritual. El alma pertenece a Dios y solo encuentra plenitud cuando regresa a Él.

Seguir a Jesús es entrar en un proceso de transformación interior. Es permitir que la luz de Dios ordene nuestro corazón, sane nuestras heridas y purifique nuestros pensamientos. Cuando una persona comienza a vivir desde el amor, la humildad y la verdad, muchas veces deja de encajar en un mundo gobernado por el egoísmo y la apariencia. Por eso Jesús nos prepara, para que no tengamos miedo cuando llegue el rechazo o la incomprensión.

El Reino de Dios no comienza después de la muerte; comienza dentro del corazón que vive unido al Padre. Cada acto de amor, cada oración sincera y cada paso dado en fe abre una puerta para que la presencia de Dios habite en nuestra vida.

Por eso Jesús nos llama a permanecer firmes, a vivir en paz y a recordar que nuestra misión no es agradar al mundo, sino reflejar la luz de Dios en medio de él. El alma que sigue a Jesús puede atravesar dificultades, pero jamás caminará sola, porque quien vive unido a Dios ya comenzó el regreso a la casa del Padre.

Un comentario

  1. El mundo nos odia así mismo cuando vivimos para el mundo. Con una vida mundana estamos así mismo. Pasamos a negar el amor a cristo y lo crucificamos una y otra ves cuando tenemos esas acciones de desamor. somos siervos y el es el amo por eso si el mundo crucificó a cristo que esperamos del mundo. Nosotros luchemos por el amor verdadero que es el de cristo Jesús