
Jesús nos enseña que vivimos en un mundo donde la bondad de Dios suele permanecer velada. Por eso, estamos llamados a ser luz en medio de la oscuridad y puente vivo que acerque a otros al Creador.
También nos revela la ley espiritual de medida por medida: aquello que hagas, con esa misma medida te será devuelto. Por eso, elige actuar desde el amor, porque la medida que entregues será la misma que recaerá sobre ti.
Actuar con amor significa vivir y obrar conforme a las enseñanzas de Jesús. Desde la mirada de la cábala, cuando eliges el camino del amor y la compasión, endulzas los juicios, armonizas el rigor con la misericordia y participas en el tikkun del mundo, mitigando los decretos celestiales que podrían levantarse contra ti.
Que la paz del Señor Jesucristo repose sobre ti y habite en tus obras.
La luz que se revela según la medida del alma
Nada que haya sido encendido fue creado para permanecer oculto. La luz existe para manifestarse, pero solo se revela allí donde encuentra un recipiente dispuesto. En la cábala, la Or no se impone: desciende hasta donde el Kli puede sostenerla. Cuando el interior se estrecha, la luz se oculta; cuando el alma se expande, la luz emerge y ordena la realidad.
Lo oculto no permanece así para siempre. El estado de hester no es un castigo, sino una etapa del proceso. Aquello que aún no ha sido revelado espera el momento en que la conciencia esté preparada para verlo. La revelación no busca exponer, sino corregir. Todo lo que sale a la luz lo hace para ser sanado y reintegrado al orden divino.
La escucha profunda es una clave espiritual. Escuchar no es oír palabras, es permitir que la luz penetre sin resistencia. Quien escucha con el corazón ensancha su Kli y se vuelve capaz de recibir mayor abundancia. Quien escucha de manera superficial limita el flujo que puede descender sobre su vida. La cantidad de luz recibida está directamente relacionada con la calidad de la escucha.
La realidad opera bajo la ley de medida por medida. No es una norma moral, sino una ley estructural del universo. La medida interior —la intención, la conciencia, la dirección del deseo— determina la medida exterior. Aquello que entregas al mundo regresa a ti bajo la misma forma con la que fue emitido.
Cuando el alma elige el amor, activa el flujo de Jésed y endulza los juicios del Din. Cuando se vive desde la compasión, los decretos se suavizan y el camino se vuelve transitable. No porque los juicios desaparezcan, sino porque son transformados por la conciencia.
Quien cuida la luz que le fue confiada recibe más luz. Quien la descuida, comienza a perder incluso aquello que creía poseer. Así opera el equilibrio espiritual. Revelar la luz, escuchar con profundidad y medir al mundo con misericordia es participar activamente en el tikkun, reparando no solo la propia alma, sino también la trama invisible de la creación.
Lectura del santo evangelio según san Marcos (4,21-25):
En aquel tiempo, dijo Jesús a la muchedumbre: «¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero? Si se esconde algo, es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Les dijo también: «Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.»
Palabra del Señor.
Reflexionemos: La Luz y la Medida del Amor –
Marcos 4, 21-25
Jesús nos enseña con palabras sencillas y profundas, utilizando parábolas para revelar verdades espirituales. En Marcos 4,21-25 nos dice:
«¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero?» (Marcos 4,21).
Con esta imagen, Jesús nos recuerda que la luz no está hecha para esconderse, sino para iluminar. De la misma manera, la fe, el amor y la verdad que hemos recibido de Dios no deben permanecer ocultos, sino manifestarse en nuestras acciones. Somos llamados a ser luz en un mundo que muchas veces oscurece la bondad de Dios.
Jesús también nos habla de la regla espiritual de «medida por medida»:
«Con la medida con que midáis, se os medirá, y aún se os añadirá más.» (Marcos 4,24).
Esto nos muestra una ley espiritual que rige nuestras vidas: lo que damos, recibimos. Si actuamos con amor, esa misma medida de amor nos será devuelta; si juzgamos con dureza, con esa misma severidad seremos juzgados. Por eso, Jesús nos invita a vivir en el amor, porque al hacerlo, no solo reflejamos la luz de Dios, sino que también mitigamos los juicios que puedan pesar sobre nosotros.
Cada día, tenemos la oportunidad de ser lámparas encendidas, reflejando la luz de Cristo en nuestras palabras, pensamientos y acciones. No temamos compartir el amor de Dios con los demás, pues cuanto más damos, más recibimos.
Que la paz del Señor Jesucristo nos guíe a vivir con amor y a ser luz en el mundo. Amén.
Gloria a ti señor Jesús 🙏 Amén 🙏